En el Parkinson, los cuidados que más diferencia hacen en el día a día son: tomar los medicamentos exactamente a la hora indicada por el médico, mantener a la persona en movimiento con actividad física adaptada, adecuar la casa para prevenir caídas, vigilar la alimentación y la forma de tragar, y prestar atención al ánimo y al sueño. Ninguno de estos cuidados cura la enfermedad, pero sí ayudan a que la persona conserve su autonomía y su calidad de vida por más tiempo.
En Sonríe a la Vida llevamos cerca de diez años acompañando a adultos mayores, y en ese tiempo hemos cuidado a muchas personas con Parkinson. Lo que compartimos aquí es lo que vemos que funciona en la rutina diaria, siempre como complemento de las indicaciones del neurólogo o del médico tratante.
Los medicamentos: la hora importa
En el Parkinson, el horario de los medicamentos no es un detalle. Muchas personas notan que, cuando la dosis se atrasa, aparecen o empeoran la rigidez, la lentitud o el temblor, y que el efecto de cada toma se va desvaneciendo antes de la siguiente. Por eso:
- Respeta los horarios exactos que indicó el médico. Una alarma en el celular ayuda mucho.
- Pregunta al médico cómo tomarlos en relación con las comidas. En algunos tratamientos esto influye en el efecto.
- Anota cómo se siente la persona a lo largo del día: en qué momentos se mueve mejor y en cuáles peor. Esa información le sirve mucho al médico para ajustar el tratamiento.
- No suspendas ni cambies dosis por tu cuenta, aunque parezca que ya no hacen efecto.
- Lleva siempre la lista de medicamentos a las consultas y a urgencias, para evitar que le formulen algo que interfiera con su tratamiento.
En nuestro hogar, el equipo administra los medicamentos según la fórmula y en el horario indicado, y nos articulamos con el médico de la EPS de cada residente, porque no tenemos médicos propios.
Movimiento todos los días
La actividad física es una de las herramientas más valiosas en el Parkinson. Ayuda a mantener la fuerza, el equilibrio, la flexibilidad y la confianza al moverse. Algunas ideas, siempre adaptadas a lo que indique el médico o el fisioterapeuta:
- Caminatas cortas y acompañadas, procurando dar pasos largos y balancear los brazos.
- Ejercicios de estiramiento, especialmente de espalda, hombros y caderas.
- Ejercicios para levantarse de la silla con apoyo.
- Actividades con música: el ritmo ayuda a muchas personas a moverse con más fluidez.
- Actividades manuales que ejerciten los dedos, como armar, pintar o manipular objetos.
En el hogar se hacen entre dos y tres terapias por semana, con aparatos y terapia ocupacional, y todos los días hay una pausa ocupacional. También hay actividades como rumba terapia. Para una persona con Parkinson, esa constancia es tan importante como la intensidad.
Prevenir caídas
La rigidez, la postura inclinada hacia adelante, los pasos cortos y los momentos en que los pies parecen quedarse pegados al piso aumentan el riesgo de caídas. Algunas medidas útiles:
- Retirar tapetes sueltos y despejar los caminos de la casa.
- Instalar barras de apoyo en el baño y una silla para bañarse sentado.
- Usar zapatos cerrados que sujeten el talón, con suela antideslizante.
- Girar en arcos amplios en lugar de dar la vuelta sobre un solo pie.
- Levantarse despacio, sentándose primero en el borde de la cama.
- Dejar luz en el camino al baño durante la noche.
Cuando los pies «se pegan»
Algunas personas sienten de repente que no pueden dar el siguiente paso, sobre todo al pasar por una puerta o al girar. Empujarlas o halarlas puede hacerlas caer. Suele ayudar que se detengan, se paren derechas y luego intenten dar un paso largo, a veces siguiendo un conteo o una señal en el piso. El fisioterapeuta puede enseñar estrategias específicas para cada persona.
Alimentación y deglución
Con el tiempo, el Parkinson puede afectar los músculos que intervienen en masticar y tragar. Estate atento si tu familiar:
- Tose o se atora mientras come o bebe.
- Tarda mucho en terminar los alimentos.
- Pierde peso.
- Babea más de lo habitual.
Si notas estas señales, coméntalo con el médico. En nuestro hogar manejamos una minuta de textura modificada para personas con dificultad para tragar, además de minutas baja en sal y para diabetes, y las dietas especiales con prescripción médica no tienen costo adicional.
El estreñimiento también es frecuente en el Parkinson. Una alimentación con fibra, buena hidratación y movimiento ayudan, pero si persiste conviene consultarlo.
Comunicación y vida diaria
La voz puede volverse más baja y la cara menos expresiva. Eso no significa que la persona esté desinteresada o triste: a veces es la enfermedad la que le quita expresión. Algunas recomendaciones:
- Dale tiempo para responder, sin terminar sus frases.
- Reduce el ruido de fondo cuando conversen.
- Anímalo a hablar fuerte y claro, sin regañarlo.
- Adapta la ropa: botones grandes, cierres con velcro, zapatos sin cordones.
- Usa cubiertos con mango grueso si le cuesta sostener los normales.
Lo importante es facilitar, no reemplazar. Si la persona todavía puede vestirse sola aunque tarde más, darle ese tiempo le ayuda a conservar su autonomía.
El ánimo y el sueño
La tristeza, la ansiedad, la apatía y los problemas de sueño son comunes en el Parkinson y a veces se pasan por alto. No son simplemente una reacción al diagnóstico: pueden ser parte de la enfermedad y tienen manejo. Coméntalos con el médico tratante.
La compañía, la rutina y las actividades con otras personas también ayudan. En el hogar vemos con frecuencia que las personas con Parkinson se animan cuando participan en un grupo, tienen horarios claros y se sienten útiles.
Y quien cuida, también necesita cuidado
Acompañar a una persona con Parkinson es un trabajo que se vuelve más exigente con los años. Si eres el cuidador principal, busca apoyo antes de agotarte: reparte tareas con otros familiares, toma descansos y considera alternativas como el centro día para adultos mayores, donde tu familiar pasa la jornada acompañado y vuelve a casa en la tarde, o el cuidado en casa. Cuando se necesita supervisión de día y de noche, la residencia permanente es otra opción.
Preguntas frecuentes
¿El ejercicio puede empeorar el Parkinson?
Al contrario: la actividad física adaptada es una parte importante del cuidado. Lo recomendable es que el médico o el fisioterapeuta indiquen qué tipo de ejercicio es seguro para cada persona.
¿Qué hago si la medicación parece no funcionar a ciertas horas?
Anota en qué momentos ocurre y coméntalo con el médico tratante. No cambies las dosis por tu cuenta.
¿Reciben personas con Parkinson avanzado?
Sí. Evaluamos cada caso según su nivel de dependencia y lo que necesita en movilidad, alimentación y supervisión.
Si tu familiar tiene Parkinson y quieres saber cómo lo acompañaríamos, escríbenos por WhatsApp.
Escrito por Daniel González Gómez, director de Sonríe a la Vida.




